Moda sostenible: una elección para un gran impacto

En la actualidad la industria de la moda, y entre ella la del calzado, es una de las industrias más contaminantes del planeta, contribuyendo a la crisis climática y generando un impacto negativo en los ecosistemas y su biodiversidad.

Uno de los tejidos más utilizado en este sector, el algodón, el es producto agrícola que más contamina del mundo, por la cantidad de insecticidas y herbicidas utilizados, además de la ingente cantidad de agua dulce necesaria para su plantación. Por ejemplo, una sola camisa de algodón necesita, al menos, 2.000 litros de agua. Y un par de zapatillas de deporte, 4.400 litros.

 

Por suerte, cada vez es mayor la conciencia que va adquiriendo el consumidor y cuando vamos a comprar una prenda o producto ya no solo nos fijamos en la estética y el precio si no que también empezamos a tener en cuenta la procedencia de los materiales utilizados y el proceso de fabricación.

La alternativa a los modelos de producción tradicionales debe ser un negocio textil basado en prácticas éticas y responsables como la adquisición de una conciencia ecológica y el respeto de los derechos humanos de trabajadoras y trabajadores textiles, además también es una alternativa saludable ya que se utilizan materiales libres de componentes tóxicos.

Cuando hablamos de sostenibilidad nos referimos a todo aquello que produce un impacto positivo en los recursos naturales de los ecosistemas que nos rodean. Y hemos de asumirlo no como una moda o una tendencia actual, sino como el único estilo de vida posible si queremos respetar el medio ambiente, los animales que viven en él y las generaciones próximas.

Acogerse a este compromiso requiere que, no solo las propias empresas estén fundamentadas en estos valores, si no también todo lo que las rodea y de lo que se nutren para componer el producto final.

Por lo tanto es importante conocer la huella que dejamos y ser conscientes de los efectos que tienen nuestros actos y decisiones, teniendo en cuenta el conjunto de la producción, y hacer todo lo posible por minimizarlos.

Todas estas acciones deben encaminarse hacia un último objetivo: un modelo de negocio basado en el total aprovechamiento de los recursos ya existentes y en la reducción de las materias primas.

Recorrer el camino de la sostenibilidad no es fácil pero con pequeñas acciones podemos contribuir a generar un gran impacto.

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